miércoles, 20 de junio de 2012
CON EL TIEMPO APRENDES A IGNORAR EL DAÑO
“No se acaba el amor con sólo decir adiós, cuanto menos te tengo más te recuerdo, quiera olvidarte, pero estás en mi mente…
Me pregunto mil veces si será verdad que algún día aprenderé a ignorarte, a no estar buscando en tu perfil qué haces, o mirando a ver quien ocupa hoy tu corazón…
Olvidar no es fácil, y aunque me hiciste daño, por algún motivo sigo buscando noticias tuyas.”
Y así es, pese a que nos hacen pasar por dolores que aniquilan nuestro corazón, acabamos preguntándonos qué ha sido de él, el hombre a quien le entregamos el corazón y que no lo supo cuidar.
La vida nos va enseñando que por muy negro que sea vea el sendero, al final siempre hay una luz que nos traerá una nueva oportunidad, de volver a vivir de nuevo, con muchos menos fallos de los que ahora tenemos, pues desgraciadamente se aprende a golpe de sufrir y caer muchas veces. Así, a golpes, es como aprenderemos a ignorar quien que tanto mal nos hizo.
Hacer una promesa de amor a una persona, es como poner tu huella digital, supone un compromiso de amor. Ese compromiso conlleva responsabilidades que hay que cumplir, porque si fallas o te fallan, no puedes volver a creer en aquella persona, como tampoco podrían creer en ti.
Un ejemplo:
”Tú me prometiste amarme siempre”, -dice ella.
”Yo dije que te quería”, -dice él.
Observando una situación así, queda evidente que era ella la que hacía esa promesa de amor, él sólo se dejaba amar por ella, y si un día ya no quería estar más con ella simplemente lo daba por terminado.
Pero a quien sí hizo las promesas de amor por siempre, no se le puede pedir que no sufra, que no lo busque en cualquier parte, le buscará incluso en Internet, tratando de ver qué hace, con quien chatea, cual es su nuevo amor y así vamos visitando sus perfiles y haciendo más cruel nuestra herida de amor. Porque ella sí prometió amor mientras él sólo jugaba.
Ahora él tiene otro amor, y ¿qué haces? Lo buscas (normal, tú le amabas).
Pero te daré un consejo:
No le busques, si él ya está en una nueva relación, si ya te ignora, no le busques. No vale la pena estar con alguien que juega con tus sentimientos o las de otra persona.
Nota importante: Existen también los malos hombres con doble vida.
Esos hombres comúnmente te escriben mensajes por privado, emails, correos, te abren casualmente la ventana del chat, del Messenger, etc., diciéndote que “ella no significa nada para mí”, “siempre te amaré”, “acabaré volviendo contigo”, etc.
¿Pero qué se creen? ¿Qué se piensan que somos las mujeres, aves de paso? ¿Piensan que cuando les da la gana pueden volver para luego volverse a ir con la otra persona? ¿No es hora de respetarnos más?
¿Acaso no es hora de que ya te mires en un espejo y veas que no eres juguete de nadie?
Si ya no está, que ya no vuelva. Nada de estar llorando todas las noches porque cada vez que vas a ver su perfil está regalando amor a cualquier mujer que se le cruza. Pero no, dice que “sólo te ama a ti”, eso te lo dice y tú como buena mujer le sigues creyendo. ¿Es que creen que somos tan ignorantes que no sabemos cómo es su juego?
Basta, por favor no te denigres más, aprende a ignorar, es difícil pero no es imposible, aprende como primera medida:
A valorarte
a amarte
y a respetarte como mujer.
Deja que él se eche a cuantas mujeres se le cruce, ese es el tipo de personas que llegan a viejos solos y rogando volver al hogar que un día abandonó y despreció cuando él era el rey de las conquistas, el “súper macho” con muchas hembras … sólo eso un mentiroso.
El tiempo pasa para todos, y a cada uno nos toca pagar lo malo que hacemos. No puedes ir por la vida rompiendo corazones y después quedarte tan tranquilo, no, la vida no es así. Una persona que no tiene palabra no sirve para nada, porque para tener relaciones sexuales cualquiera sirve, pero para tener una vida en común no sirve quien no sabe cumplir su compromiso. A esas personas hay que dejarles pasar, son como los trenes, algunos te sirven otro no.
No sufras más.
No sigas visitando su perfil en facebook porque haciéndolo llorarás, no le creas cuando dice que la otra sólo es algo pasajero, no le creas, miente. Te ha tenido, te ha fallado, y ahora tiene a otra mujer entre sus redes, y mientras la tiene a ella te tiene a ti también te tiene atrapada con sus palabras de esperanza de un futuro en el que podrán estar juntos otra vez, “como su corazón le dictamina”. De este modo está asegurándose de que no te escapes de sus red, porque te quiere a ti, le quiere a ella, y si tiene talento querrá a otras también.
Reflexiona un momento:
Eres una mujer muy fuerte, eres capaz de trabajar en cualquier cosa, tienes una vida, tienes padres, una familia que te ama y mucha gente que quizás cegada por un amor tan malo como él no has sido capaz de darte cuenta que están también para ti.
Aprende a tener tu espacio, piensa, y reacciona. El tiempo siempre hace lo suyo, y aunque es verdad que a los patanes se les quiere más, eso es sólo porque somos muy masoquistas, porque no somos capaces de borrarle de nuestra mente, prueba a empezar de nuevo, da una oportunidad a tu dignidad de mujer y no le busques por ningún lado. Es difícil porque la tentación de saber qué hace siempre está ahí, pero debes superarlo porque como mujer mereces respetarte a ti misma.
Hazlo como un propósito, como una promesa a ti misma:
-Jamás volveré a mirar tu perfil-
Y respira, acuéstate, y mentalízate que no serás la misma mañana que aprenderás a ignorarlo, porque eso es malo para tu salud, para tu vida.
Ya veras que podrás aprender a ignorar lo que te hace daño.
martes, 12 de junio de 2012
LA VERDAD ACERCA DE LOS PRINCIPES
Todas hemos soñado con un príncipe azul. En un momento creímos conocerlo y le entregamos nuestro corazón…
Pero suele ocurrir, que ese primer príncipe soñado es una ilusión, un espejismo incapaz de vernos de la misma manera, como las princesas de sus vidas con las que permanecer toda la vida.
Caemos, nos engañan y también nos auto-engañamos; nos ilusionamos y nos desilusionan…
Pero como mujeres aprendemos de la experiencia, crecemos, maduramos y comenzamos a tomar mejores decisiones que nos ayudarán a encontrar un amor que nos merezca.
Tarde o temprano entendemos que nuestra única herramienta innata de supervivencia es la sensación de alerta que surge desde las entrañas…
Todas contamos con un gran repertorio de hombres que consideramos como candidatos a corto o largo plazo, hombres que se han cruzado por nuestras vidas, para enseñarnos a ser mejores mujeres…
Unos lograron con delicadeza, amor y mucha paciencia hacernos ver que el amor cuando es verdadero es tranquilo, confiable y agradable.
Otros lograron con su adrenalina despertar nuestro lado aventurero, osado y atrevido en que nos fue preciso admitir lo valeroso que es poder ser mujer y contar con tantos matices y facetas para vivir cosas diferentes.
Otros nos enseñaron que la amistad es la mejor manera de construir una relación y que la confianza se gana con el tiempo.
Y otros escasos pero determinantes, nos enseñaron quizá la lección más importante de todas… a valorarnos a nosotras mismas.
Desgraciadamente estos últimos guardan un color oscuro en nuestros recuerdos porque esa lección esencial sólo la aprendimos después de uno de los daños mortales que nos hicieron, usualmente un engaño, una humillación, una desilusión.
Nos dejamos llevar por nuestros príncipes soñados.
El problema de estos hombres es que no muestran señas de malicia, es más son los que más se asemejan a los príncipes con los que tanto soñamos en lo profundo del subconsciente, son encantadores. Tienen cara de ángel y unas tácticas diplomáticas inigualables, porque sobretodo son muy decentes con su manera de proponer situaciones, que se adapten a su propia comodidad. Son los que mucho besan y poco hablan, nos convencen de vivir el presente sin consecuencia y a caer tranquilamente en redes de cristal, pues confundimos sus intenciones turbias por sinceridad.
Las noches con ellos son un sueño y las noches sin ellos un desvelo en que les dedicamos horas y horas de protagonismo en nuestros pensamientos, son quienes de a pocos nos ayudan a sutilmente alejarnos de nosotras mismas y nuestras metas, porque son la idea física de uno de nuestros sueños: encontrar a un hombre hermoso que nos quite el aliento.
En nuestra mente les convertimos en príncipes de nuestras vidas.
El enamoramiento es sencillo, como son tipos de pocas palabras nos enseñan a conformarnos con el hecho de compartir con ellos el tiempo que les sobra y no cuestionar nada más. Sin embargo, en un punto del sentir y con tantas horas de sueño perdidas pensando en ellos, notamos como velozmente nuestros sentimientos tranquilos se tornan en una oleada picada de emociones profundas, de imágenes de viajes con ellos, sus padres, sus amigos, el vestido y nuestros hijos. Para ese entonces ellos permanecen en el mismo nivel emocional inicial, tranquilos y sobretodo muy seguros de su posición y de no tener que esforzarse más.
Los príncipes azules no existen más que en nuestra cabeza. En la medida en que comenzamos a cuestionar su interés, no por inseguridad sino porque sentimos una desproporción afectiva en que estamos dando más y a cambio recibimos las mismas respuestas vagas y sonrisas siniestras, el silencio nos comienza a redirigir a nuestra voz interior. Comenzamos a sentir una piedra en el camino ya sea de su pasado o presente que nos impide que él esté a nuestro nivel de entrega. Es una fuerza inexplicable que nace de nuestras entrañas, esa misma que nos alerta cuando algo no anda bien, de cuando a nuestros hijos les ha pasado algo y cuando un hombre nos está engañando.
Al final, es mejor encontrar un buen hombre que un príncipe azul.
El conflicto comienza a regir nuestra relación mal correspondida y finalmente poseídas por la dignidad que surgió por tanta falta de tranquilidad y lágrimas sin sentido, los dejamos ir, para que sigan resolviendo sus vidas, sin herirnos más en el camino. Entonces comprobamos las sospechas, muchas veces por casualidad, sin quererlo y porque el universo quería contribuir a nuestra clausura y a seguir con nuestras vidas para encontrar a un hombre mejor.
Nos cuesta un tiempo perdonarnos porque después de tantas noches de habernos echado la culpa, quitamos validez a nuestra intuición que era quien sabía lo que verdaderamente estaba sucediendo. Lo cierto es que debemos tener claro que habernos entregado al hombre equivocado no es una pérdida, que no somos menos mujeres por no haber podido anticipar un engaño y tampoco somos locas por amar como si nunca nos hubieran herido.
Sencillamente hay hombres que pasan por nuestras vidas, camuflados, por desgracia para hacernos daño, pero sólo para recordarnos que somos demasiado valiosas para invertir tiempo y desvelos en los que no están listos para amar de vuelta. Y para las que no sepan diferenciar, recuerden que cuando el amor es verdadero la duda cesa de existir.
Después de todo, y de cada historia dolorosa, tenemos dos certezas: que somos cada vez más fuertes y que después de haberlo entregado todo, a nosotras no nos quedó ningún arrepentimiento.
Llorar cántaros y sonreír al día siguiente es una facultad de los valientes…
viernes, 1 de junio de 2012
COMO SABER SI TU RELACIÓN TIENE UN FUTURO
¿Qué cosas son imprescindibles para asegurarnos una buena y duradera relación de amor?
Existen condiciones indispensables para que una relación de pareja sea armónica y feliz.
Objetivos, ilusiones, aficiones comunes… Saber aceptarnos tal cómo somos, no pretender cambiarnos el uno al otro, deseos de ayudarnos y colaborar juntos ante la adversidad y más…
Cuando comenzamos una relación, desde el inicio somos conscientes de lo que falla, pero no queremos verlo y nos autoengañamos. Cuando así sucede, tarde o temprano acabaremos sufriendo por ello.
Condiciones a tener en cuenta para que una relación no sea desastre casi asegurado:
Que no tenga otra relación simultánea.
Que te guste físicamente y no tengas que hacer esfuerzos de aceptación.
Que sea claro y manifiesto que le gustas y que te quiere, debiendo ser percibido no sólo por ti sino por amigos o familiares que te aprecian.
Que no tenga problemas de salud, económicos o de otra índole que en corto o medio plazo te van a repercutir a ti o te exigirán ayuda por tu parte y que pienses que son debidos directamente a las actitudes o comportamientos de esa persona.
Que no pretenda cambiarte en lo que eres o haces. Que no cuestione ni critique tu forma de ser, vestir, familia, amigos, etc.
Que se adapte a tu entorno (hijos, familia, costumbres, trabajo) y tú al suyo, ambos con deseos de incluiros el uno a otro.
Que cuando estés con esta persona te lo pases bien, rías, hables, te entretengas, y fluya la comunicación con tranquilidad, entendimiento, sin tendencia a la conflictividad.
Que tengáis alguna afición común o algún tipo de ocio compartido.
Que esta persona promueva que su entorno familiar o de amistades te conozca y te acoja a ti de forma respetuosa.
Te trate siempre con respeto y educación, a solas y ante los demás.
Que sus actos, vida, trabajo, amistades, etc., sean transparentes para ti. Que no se perciba ningún indicio de ocultamiento o falsedad.
Que los esfuerzos que haya que realizar de cualquier índole, estén repartidos de forma igualitaria y solidaria.
Que la dirección y decisión en temas importantes sea compatible y compartida, como tener o no hijos, la educación de estos, religión, lugar de residencia familiar, etc.
Que ante dificultades y conflictos se mantenga el respeto y la actitud de solucionarlos de forma cooperativa.
Que el tiempo que deseas pasar con esa persona sea el que necesitas, superando dificultades como la distancia espacial donde viva cada uno (si se vive en diferentes sitios), horarios de trabajo, o de cualquier otra índole.
Observa tranquila y objetivamente esa relación que estás iniciando o has iniciado ya. Necesitarás tiempo para ir reconociendo si se cumplen estas condiciones o hay una o más deficitaria. Si estás enamorada tal vez veas cosas que no te gustan pero que las taparás con un velo por un tiempo.
Para las que están en pleno enamoramiento o creen que sólo con el “Amor” basta, poco les ayudará esta lista por ahora. Pero para las demás puede que les de pistas para valorar si iniciar o mantener una relación o tal vez, para entender por qué se va de pique.
miércoles, 16 de mayo de 2012
RECOGIENDO LOS PEDACITOS DE NUESTRA ALMA
El corazón se rompe, a veces por amor, otras veces por sueños no cumplidos o muchos más motivos…
Los pedazos de nuestro corazón quedan esparcidos por el suelo, roto, destruido y hecho añicos…
Duele, pero podemos agacharnos y recoger los pedazos de nuestro corazón… pegarlos de nuevo, recomenzar y luchar por un mañana mejor, un futuro en el que nuestro corazón encuentre la paz y la felicidad.
Es cierto que las penas de amor de pareja ocupan un lugar muy importante en los índices de corazoncitos rotos en estos tiempos.
Pero no sólo el amor romántico nos hace llorar, también hay otra serie de circunstancias que nos doblegan de dolor y nos convierten en fantasmas que vagan por la vida sin rumbo alguno.
En nuestra alma no sólo hay amores frustrados, también hay sueños no cumplidos, miedos instalados, sentimientos sin palabras, recuerdos que lastiman, relaciones dolorosas, omisiones que sancionan, mil y un cargas que nos llenan de melancolía…
Hay tantas cosas, tantas, que se haría imposible hablar de dificultades externas cuando nuestros problemas no están fuera, sino que se encuentran dentro de nuestro ser, respirando, durmiendo, comiendo y caminando a cada instante con nosotras.
El alma se puede romper con un solo rasguño de odio que llegue a su camino, y lamentablemente no sólo nos han rasguñado, sino que nos han golpeado sin piedad hasta dejarnos agonizando en un rincón de la fría calle de la decepción: ¿Para qué enfrentar lo que viene? ¿Acaso tiene sentido? Si todo hubiera sido diferente, si hubiese tenido otro final…
No se trata de finales, se trata de inicios. Podemos buscarle otra forma a la mesa pero su finalidad seguirá siendo la misma ya que hay circunstancias en la vida que no elegimos, sino que nos eligen.
El alma es puro sentimiento, puro amor, alegría que no conoce de oscuridad. Por ello es que siempre encuentra luz en medio de la neblina, por ello es que es capaz de levantarse incontables veces de la mismísima muerte. Así que aunque tengamos el corazón triste, siempre podremos encontrar la luminosidad de un nuevo día, porque no podemos sembrar en la oscuridad de la noche sino con los primeros rayos de sol de una nueva mañana.
Tenemos derecho a vivir bien, a ser felices. Debemos sacarnos de la cabeza la ideade que algunas vienen a este mundo para ser mártires y otras para ser “reinas”. Cada vez que se nos antoje pensar que la basura de este mundo es para nosotras es cuando debemos sacar a relucir nuestra espada de amor para combatir a los demonios que desean apoderarse de nuestra esperanza y nuestra fe.
En nuestra manos hay una bella canastita, una que está dispuesta a ayudarnos a recoger los pedacitos de alma que nos quedaron regados por el piso, una canastita que con dignidad nos puede ayudar a reparar los daños de la más terrible de las explosiones.
Todo es cuestión de actitud: si creemos que no podremos, pues no podremos. Pero si actuamos como si la derrota no fuese una posibilidad, como si los errores no fueran grotescos animales, podremos volver a armar nuestro rompecabezas e incluso podremos construir uno mejor que el que antes teníamos.
No nos dejemos apabullar por las pruebas del camino, por el contrario, debemos mirar al cielo y sonreír porque estamos vivas. Si tenemos el alma rota la pegaremos de nuevo con mucho a mor y paciencia, porque nuestro corazón se ha transformado, se ha llenado de valentía y ahora es capaz de brillar y aprender de las situaciones difíciles.
martes, 8 de mayo de 2012
RENUNCIO A TI POR RESPETO A MI MISMA
¿Estás dispuesta a renunciar a tu pareja por respeto a ti misma?
Si sufres de maltrato, insultos, burlas y presiones por parte de tu pareja, ¿eres capaz de decir “hasta aquí llegué, y ya no más”?
Muchas mujeres viven relaciones tormentosas sin saber imponer el respeto a si mismas. Puede que tú seas una de ellas, pero no tienes porqué serlo. Tú puedes aspirar a más, a mucho más.
¿Crees que puedes poner un alto en tu vida? ¿En tus adicciones, relaciones, conductas? ¿Has probado con organizar tu interior de manera tal que todo lo altisonante quede fuera de tu universo? Si no lo has hecho te lo propongo, porque tú tienes derecho a vivir una vida plena, satisfactoria y rodeada de amor.
Puede parecer algo utópico, pero si te atreves a mirar a tu alrededor mucho de lo que te trae triste o desganada no está relacionado con el famoso “tener o no tener” sino con tus relaciones interpersonales, y por sobre todas las cosas con el trato que los demás te brindan.
¿Cómo crees que sería tu vida si tu pareja no estuviera día y noche ofendiéndote? Incluso con el trabajo que tienes y el poco sueldo que ganas, tu vida tendría más color. Sería mejor, porque tendrías una fuente de negatividad menos que soportar.
Renuncia al maltrato.
Di “hasta aquí te lo he permitido, pero ya no más”. Y vuelve a empezar en otro sitio. No esperes que los demás cambien. Atrévete a cambiar tú. El mundo cambiará cuando tú transformes tus actitudes.
Esta semana he tenido la desgracia de escuchar relatos cercanos de “violencia verbal” y la persona que los ha recibido, una amiga mía me los ha contado con el corazón destrozado. Su ex pareja montado en una nube de soberbia se burla constantemente de ella, de su color de piel, de la forma de cabeza, de su cuerpo, de la particular forma de pronunciar por su acento argentino. No existe nada que justifique que un individuo se burle del otro; sólo la maldad que puede vivir en el corazón de un hombre.
Y a ti, ¿cuántas veces te ha sucedido algo parecido? ¿Por qué crees que no puedes decir BASTA? ¿Por qué te condenas al maltrato?
Tú eres una mujer valiosa, e independientemente de tus creencias, lo eres.
Trabaja para que día a día tu pareja, tus hijos, tus vecinos, tus padres y todos los seres con los que te relaciones valoren el ser humano que hay en ti, y así mismo aprende a valorar a cada uno de ellos y la oportunidad que te brindan en tu vida para aprender.
Recuerda que ninguna persona tiene derechos sobre ti, que es tu vida y que te compete a ti cuidarla y respetarla.
Aunque ames mucho a alguien, en el momento en que te falten al respeto, RENUNCIA. Rechaza esa forma de tratarte, no lo aceptes en tu vida. Tú mereces el derecho de ser libre del maltrato.
sábado, 28 de abril de 2012
EL AMOR ES CUESTIÓN DE DOS
No hay relación de pareja que funcione si sólo uno pone todo de su parte. Ambos debemos poner de nuestra parte si queremos conservar y madurar el amor que nos tenemos.
Es algo que lleva trabajo y dedicación, siempre hay que estar cuidándolo… pero el esfuerzo merece la pena, el amor que perdura con los años es el más bello
Una relación de pareja necesita de un constante interés por nuestra parte: lo que no cuidamos se pierde en nuestro olvido. Una pareja no sobrevive porsi sola ni por el esfuerzo desmedido de una de las partes. Una relación es de dos personas que se comprometen y luchan “hombro a hombro” por estar juntas.
El orgullo, el ego, el miedo, la desconfianza y muchos otros sentimientos que manejamos de forma negativa nos hacen crear un círculo vicioso en donde no gana nadie, pero en el que sí perdemos todos: ¿Cuántas veces no has pronunciado un “lo siento” por orgullo? ¿Cuántas veces en un momento de disquisición has preferido hacer como si odiaras a aquella persona? ¿Cuántas veces pensando en la seguridad de tenerle a tu lado, te has olvidado de dar aquellos detalles que tanto le cautivaban?
El amor necesita de constante esfuerzo
Las relaciones de pareja necesitan de un continuo esfuerzo de nuestra parte por mantenerles, debemos ser consientes de lo que damos y a la vez de lo que estamos recibiendo:
Si en lugar de dar apoyo y amor estamos dando un espaldarazo, no podemos esperar que nos entreguen un camino lleno de flores.
Si por el contrario, somos nosotras las que no estamos recibiendo nada, ¿qué hacemos entregadas a una relación que sólo nos deja desencantos?
La pareja es cuestión de dos.
Aunque puede parecer evidente, una pareja es cuestión de dos. No puedes hacerlo todo tú sola y tampoco puedes esperar que él lo haga solo, porque cuando eso sucede, la relación se convierte en un interminable tormento en donde vamos de cansancio en cansancio, de decepción en decepción, de desacierto en desacierto.
Decimos que el amor es como las plantas: hay que abonarle para que crezca de manera sana; pero nunca decimos quienes son los encargados de abonar ese amor: ¿tú? No. ¿Tú pareja? No.
Te preguntarás el por qué de las anteriores negativas: cuando desde nuestra individualidad cuidamos de la planta del amor, puede crecer con muchos rezagos: sólo posee nuestra visión de vida, nuestro lado de la historia, nuestros pensamientos, nuestros sentimientos; lo mismo pasa si quien cuidase de la planta del amor sólo fuese nuestra pareja…
En el amor no hay un yo sin un nosotros.
Lo cierto es que el amor no conoce de un “yo”, conoce de un “nosotros” en donde somos capaces de conciliar en lugar de imponer nuestra voluntad, hecho que no significa perder nuestras convicciones, sino manejarles de tal manera que podamos caminar al lado de nuestro amado y compartir con él desde lo que cada uno es.
Al amor siempre hay que abonarlo, pero no en soledad, sino en pareja; en la continúa construcción de un “nosotros” que nos permita adornar un presente con los más bellos momentos y soñar con un futuro juntos, porque el amor es cuestión de dos corazones que deciden ser uno.
miércoles, 18 de abril de 2012
El sutil abuso emocional / psicológico

Generalmente, al hablar de abuso y maltrato siempre pensamos en los golpes físicos evidenciados por los raspones, moretones e incluso sangre que hace más demostrable la existencia de abuso cuando es denunciado.
Pero hay otro maltrato que no es tan fácil de ver con los ojos, el maltrato emocional y psicológico, que a veces puede ser igual de malo o peor…
Hay muchas maneras de ejercer el maltrato psicológico, o emocional, que es tan negativo o más que el maltrato físico, esta clase de maltrato se puede dar en cualquier persona o en cualquier terreno, pero los casos más recurrentes se dan en la familia misma; por ejemplo, los padres pueden estar abusando psicológicamente a sus hijos aun sin darse cuenta de ello, hay personas que se sienten más poderosas y lo hacen ver por medio del abuso.
Muchos hombres tienen por costumbre ignorar los sentimientos de su pareja, muchas veces inconscientemente puede llegar incluso a ridiculizarla en lo que a ella le duele, en sus creencias y su apariencia o en su “ignorancia” acerca de ciertos aspectos de la vida diaria. Nunca está contento con la que la mujer hace o simplemente no acepta cuando algo está bien hecho con el único fin de no darle los meritos que merece; grita constantemente para intimidar y provocar el miedo en la mujer, ejerce tanto dominio sobre la mujer que no le importa humillarla y se niega a compartir con ella en público, aduciendo que es una “inculta que no lo merece” y está siempre amenazante con gestos o lenguaje corporal para intimidar a la mujer y conseguir que ella haga lo que quiere y cuando quiere.
El hombre que hace a una mujer sentirse “inservible” dependiente, sin control ni voluntad en sus actos, sin control de su propia vida, que le niega el derecho de trabajar o de comunicarse con su familia, está ejerciendo abuso psicológico con efectos negativos que pueden eventualmente impactar en la familia especialmente en los hijos, quienes a su vez, también son víctimas de abuso psicológico al igual que la madre.
El abuso verbal o psicológico, se puede identificar si le ponemos atención a estas señales:
Es celoso y sin tener bases, te acusa de ser infiel.
Te mantiene aislada de familiares y amigos.
Te controla todos tus movimientos, salidas y entradas.
Se muestra agresivo en tu casa, pero es muy “bueno’’ y amable con otras personas.
No le puedes preguntar, pedir o reclamar nada porque tiene un temperamento explosivo, se enfurece fácilmente, y te amenaza con dejarte sola.
Te culpa por la forma que te trata, aduciendo que todo lo haces mal.
Si algo va mal te atribuye sus propios errores evitando tomar responsabilidad de sus acciones.
Se pone agresivo con sus hijos cuando hacen alguna “travesura’’.
Constantemente te insulta, grita, y hasta utiliza un lenguaje soez y ofensivo.
Tiene tendencia a negar el abuso, lo minimiza, para hacerte quedar como mentirosa.
Te presiona para que abandones la casa, pero si te vas te ruega que regreses, prometiendo cambiar.
Te recuerda constantemente que los hombres tienen derecho sobre la mujer y que la mujer tiene que obedecer a su hombre.
En conclusión: vive amenazando.
Una persona puede abusar para ganar control, para sacar sus frustraciones, impotencias o cólera contra algo o contra alguien. Lo hacen con la persona que juzgan más débil o la más cercana en la que confía, que cree todo lo que le dice, y más aun, lo hace con la persona o personas que le aman. Muchas veces justifican el abusar a su pareja con diferentes excusas, desde la manera que fueron educados y por lo que vieron en su hogar donde aprendieron a percibir a la mujer como propiedad.
Lamentablemente la única manera de ayudar a la victima del abuso es hablando con ella, sin embargo se dan casos en que la mujer misma no se da cuenta del maltrato que está padeciendo porque muchos de estos fenómenos se dan de una forma muy sutil por parte de quien lo ejerce, haciendo aparentar el abuso como si fuesen cuidados hacia su pareja por amor, por su propio bien y por protegerla. Es común asegurarse así de que nunca salga a trabajar, mucho menos a estudiar, la mantienen lo más alejada posible de personas que podrían ayudarla, o la convence que las cosas que pasan y se hablan dentro del hogar, son cosas privadas y ninguno tiene porqué enterarse.
Muchas veces pensamos que no podemos ni debemos involucrarnos en “problemas de pareja” pero hay muchos casos que no se deben ni se puede ignorar.
Si estás siendo victima de abuso psicológico, emocional o físico, no lo calles, habla con la persona que te sientas más cómoda, pregunta, infórmate, lee, si sientes que algo no es normal, si te sientes aislada y negada de tus derechos como mujer, denuncia, en algunos países el abuso psicológico esta clasificado como un crimen en contra de la integridad física y mental de la mujer abusada, ninguno tiene derecho para matar tus sueños, ni limitar tu progreso, tu vida te pertenece, el mundo es bello y tienes derecho de disfrutarlo.
Denuncia mujer, no calles el abuso psicológico.
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