jueves, 8 de abril de 2010

LA BELLEZA PROVIENE DEL ALMA




La mayoría de las mujeres nos afanamos por estar “bellas”, gastamos todo un salario en nuestro cuidado personal, spa, el cabello, uñas, maquillaje, ropa, carteras, zapatos y accesorios, etc. Esto no es malo, todo lo contrario, siempre y cuando no se convierta en el norte de nuestra existencia.

Según mujeres a las que he consultado, hay un alto porcentaje de mujeres que se arreglan para las demás mujeres, para lucir más bonitas, finas, elegantes, delicadas, o demostrar una imagen de poder, de superioridad, de realeza.


Muchos autores consideran que la belleza es lo que resulta agradable a los sentidos y, por consiguiente, causa placer, pero no todo lo que nos causa placer tiene por qué ser bello.


Hay mujeres bonitas por demás, pero no bellas, lo dice el refrán “Aunque te vistas de seda, mona te quedas”.La belleza es un estado espiritual que no proviene del hombre.


Muchas mujeres consideran que estar bellas implica vestir ropa costosas o de afamados diseñadores, o una famosa marca de zapatos, un perfume costoso, un pelo largo, quizás imitado con una que otra extensión, dos o tres visitas a la semana al salón de belleza, unos lentes de contacto, pestañas postizas, una cartera, o un buen accesorio.


Ese es un concepto equívoco de lo que significa realmente ser una mujer bella. Busquemos en el arte de la antigua Grecia la escultura de la Venus de Milo, o más lejos la Venus de Willendorf, ésta última esculpida entre 22 mil y 24 mil años atrás. Ambas son una muestra de lo que puede ser hermoso si lo miramos con ojos de artistas. Estas esculturas adquieren mayor valor y mantienen su belleza con el paso de los años.


Hay varios conceptos sobre la belleza: “Es todo lo creado por Dios, que no ha sido alterado por el hombre”. Hay otro tipo de belleza que es la física que se marchita con el paso de los años, que al final de la jornada no nos hace feliz. Lo importante es adquirir la belleza que proviene del creador de los cielos y la tierra, esa es la imperenne, pero hay que cultivarla. Y no es que con esto quiera decirles mis queridos amigos y amigas, que no hay mujeres bellas; en República Dominicana hay muchas, Yo soy una de ellas, las hay en Nueva York, Miami, España, Perú, África, en todo el mundo, pero no son modelos o beldades, o blancas con ojos de colores y largas cabelleras, no hay un prototipo específico, simplemente mujeres que luchan por desarrollarse como profesionales de diferentes áreas. Hay bellas madres, esposas, hijas, amas de casa, flacas, gordas, ciegas, o con alguna discapacidad, monjas, ancianas, verduleras, campesinas.


Son y serán siempre bellas todas las mujeres capaces de amar, de sonreír, de ser amables, sinceras, amigas, compañeras, trabajadoras, alegres, leídas, inteligente, solidarias, sencillas, decentes, amorosas, madres, abuelas. Si bien es cierto que nunca podremos conseguir una persona que posea juntas todas estas cualidades, no es menos cierto que podemos cultivar en nuestros corazones cada día éstas y todas las cosas que harán de nosotras una verdadera mujer bella.


Al celebrarse en este mes el día Internacional de la Mujer, recordemos, esto no es lo que podamos lucir, sino como lo lucimos, no es lo que puedan hacer los demás por nosotras, sino lo que podemos hacer por los demás.


Seamos bellas, limpias, delicadas, sencillas, pero finas, sea cual sea nuestro oficio, seamos nosotras mismas, recuerden que la belleza solo puede ser contemplada cuando abrimos nuestro corazón y permitimos a los demás vernos con los únicos ojos que pueden percibir y sentir la belleza,… los del alma.

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