miércoles, 17 de octubre de 2012

SI LUCHAMOS QUE SEA PARA GANAR




Las mujeres tenemos visión para cambiar las cosas a mejor, traer mejoras al entorno que nos rodea. Pero no podemos pretender cambiarlo todo, al menos no de golpe o acabaremos agotadas y derrotadas.
Tenemos que escoger bien aquello por lo que queremos luchar. Ir poco a poco, batalla a batalla, así podremos lograr lo que nos propongamos.

Elige bien por qué cosas luchar:

Si peleamos, que sea para conseguir una victoria. Las batallas hay que pelearlas para ganarlas. De nada nos sirve luchar por esto, por aquello… ah, y eso otro también (porque está mal, porque se puede mejorar, porque no nos gusta…) para luego sentirnos desbordadas, cansadas, y al final fracasadas.

¿Hay algo que debemos cambiar? ¿Malos hábitos? ¿Actitudes? ¿Comportamiento? ¿Nuevas metas? ¿Retos en nuestra vida personal?
Los cambios que debemos enfrentar son muy variados. Van desde temas familiares como matrimonio, hijos o nuestra propia persona, hasta temas prácticos como alimentación, horarios adecuados, organización, finanzas etc.
― No nos desgastemos luchando por causas perdidas.
Tantas y tantas veces intentamos arremeter contra todo a la vez, sin estrategias, ni planes, ni capacidades para hacerlo… y como es natural, nos supera, nos desmotivamos y fracasamos. ¡No solamente no hemos ganado, sino que, encima, estamos más cansadas que antes!
Es mejor ir poco a poco. Una mujer “sabia” sabe cuando ceder (quizás sólo por un tiempo) y cuando arremeter. Ir a por un objetivo a la vez será más efectivo que intentar conquistar cinco de golpe. Cuando conseguimos una victoria estamos mejor preparadas para la siguiente.
Es importante recordar que así como un hábito no se adquiere de la noche a la mañana, tampoco se destruye tan rápidamente. A veces, cuando nos detenemos a “estudiar” nuestras vidas, entendemos que tantas cosas están mal o pueden mejorar… ¡sentimos un ramalazo de impaciencia y decidimos que no debemos soportarlo más! ¡Fijamos expectativas demasiado altas para nosotras mismas…! Las intenciones son buenas, el procedimiento inadecuado.
Escojamos bien nuestras batallas. Una a una, poco a poco… venciendo, conquistando, viviendo en victoria. Siempre con inteligencia, ingenio y buen humor. ¡Si luchamos, que sea para ganar!

viernes, 5 de octubre de 2012

NO ACEPTO TU MALTRATO ME VOY



La emoción del enamoramiento, la boda, la alegre recepción, las fotos, el pastel y los detalles románticos contrastan con las amarguras, humillaciones, menosprecios y tragedias que después llegan a soportar muchas mujeres en manos de su pareja.
Y una vez casada, lo que menos quieres es dar la relación por fracasada y disolverla, pues una no se casa para eso. Pero mucho menos para ser maltratada: nunca aceptes el maltrato, siempre di no a quien te lastima.
En la mayor parte de los casos los agresores son las propias parejas de las victimas, siendo el detonante el reclamo de pensión alimenticia, o la negativa de la mujer de volver a vivir con la pareja. La etapa de mayor peligro para la mujer es la de los primeros meses de la separación, periodo durante el es cuando el hombre trata de convencer a su pareja que ha hecho cambios.
Las consecuencias del maltrato tienen graves consecuencias sobre los hijos, incluso cuando la mujer intenta protegerlos o esconderlo de ellos. Los hijos de familias en las que se han experimentado maltratos son enfrentan temor, ansiedad, culpa y enojo que más tarde prolongan el ciclo siniestro.
El problema del maltrato empieza cuando uno de los dos se siente superior al otro y que a menudo sufre de baja autoestima; empieza a gritar con mas frecuencia, llegando a los tirones y empujones que poco a poco van escalando a golpes físicos y a vocabulario soez con presiones y amenazas. El agresor comúnmente finge arrepentimientos para lograr la reconciliación, con la que después puede continuar con el mismo patrón de tortura, abusos y maltratos.
Cuanto más tiempo se pasa con el agresor, mayor es la posibilidad de que el se de el maltrato. El agresor intenta solucionar con violencia aquello que siente que se le escapa de las manos. Pero no sólo el hombre puede ser el victimario, porque se han dado casos de mujeres que son físicamente agresivas, especialmente después de descubrir un engaño por parte del esposo.
Cuando un a mujer se casa, no es para fracasar, ser abusada, o en el peor de los casos, llegar a ser asesinada por su propio esposo. Tampoco se casa con la idea de separarse al poco tiempo. Pero aun así, aunque no fuese lo deseado, ¿acaso por ello debe quedarse en una relación en el que está siendo abusada y maltratada? ¿Acaso no sería mejor salir con los hijos, y buscar una mejor vida lejos del maltratador?
Aun hoy son muchas las mujeres maltratadas, abusadas y que desafortunadamente también llegan a ser asesinadas con crueldad inimaginable; todo ello a manos de quien juró amarlas, cuidarlas, protegerlas y resguardar su bienestar físico y emocional.

miércoles, 26 de septiembre de 2012

EL SUTIL ABUSO EMOCIONAL / PSICOLÓGICO



Generalmente, al hablar de abuso y maltrato siempre pensamos en los golpes físicos evidenciados por los raspones, moretones e incluso sangre que hace más demostrable la existencia de abuso cuando es denunciado.
Pero hay otro maltrato que no es tan fácil de ver con los ojos, el maltrato emocional y psicológico, que a veces puede ser igual de malo o peor.  Hay muchas maneras de ejercer el maltrato psicológico, o emocional, que es tan negativo o más que el maltrato físico, esta clase de maltrato se puede dar en cualquier persona o en cualquier terreno, pero los casos más recurrentes se dan en la familia misma;por ejemplo, los padres pueden estar abusando psicológicamente a sus hijos aun sin darse cuenta de ello, hay personas que se sienten más poderosas y lo hacen ver por medio del abuso.
Muchos hombres tienen por costumbre ignorar los sentimientos de su pareja, muchas veces inconscientemente puede llegar incluso a ridiculizarla en lo que a ella le duele, en sus creencias y su apariencia o en su “ignorancia” acerca de ciertos aspectos de la vida diaria. Nunca está contento con la que la mujer hace o simplemente no acepta cuando algo está bien hecho con el único fin de no darle los meritos que merece; grita constantemente para intimidar y provocar el miedo en la mujer, ejerce tanto dominio sobre la mujer que no le importa humillarla y se niega a compartir con ella en público, aduciendo que es una “inculta que no lo merece” y está siempre amenazante con gestos o lenguaje corporal para intimidar a la mujer y conseguir que ella haga lo que quiere y cuando quiere.
El hombre que hace a una mujer sentirse “inservible” dependiente, sin control ni voluntad en sus actos, sin control de su propia vida, que le niega el derecho de trabajar o de comunicarse con su familia,  está ejerciendo abuso psicológico con efectos negativos que pueden eventualmente impactar en la familia especialmente en los hijos, quienes a su vez, también son víctimas de abuso psicológico al igual que la madre.
El abuso verbal o psicológico, se puede identificar si le ponemos atención a estas señales:

Es celoso y sin tener bases, te acusa de ser infiel.
Te mantiene aislada de familiares y amigos.
Te controla todos tus movimientos, salidas y entradas.
Se muestra agresivo en tu casa, pero es muy “bueno’’ y amable con otras personas.
No le puedes preguntar, pedir o reclamar nada porque tiene un temperamento explosivo, se enfurece fácilmente, y te amenaza con dejarte sola.
Te culpa por la forma que te trata, aduciendo que todo lo haces mal.
Si algo va mal te atribuye sus propios errores evitando tomar responsabilidad de sus acciones.
Se pone agresivo con sus hijos cuando hacen alguna “travesura’’.
Constantemente te insulta, grita, y hasta utiliza un lenguaje soez y ofensivo.
Tiene tendencia a negar el abuso, lo minimiza, para hacerte quedar como mentirosa.
Te presiona para que abandones la casa, pero si te vas te ruega que regreses, prometiendo cambiar.
Te recuerda constantemente que los hombres tienen derecho sobre la mujer y que la mujer tiene que obedecer a su hombre.
En conclusión: vive amenazando.
Una persona puede abusar para ganar control, para sacar sus frustraciones, impotencias o cólera contra algo o contra alguien. Lo hacen con la persona que juzgan más débil o la más cercana en la que confía, que cree todo lo que le dice, y más aun, lo hace con la persona o personas que le aman. Muchas veces justifican el abusar a su pareja con diferentes excusas, desde la manera que fueron educados y por lo que vieron en su hogar donde aprendieron a percibir a la mujer como propiedad.
Lamentablemente la única manera de ayudar a la victima del abuso es hablando con ella, sin embargo se dan casos en que la mujer misma no se da cuenta del maltrato que está padeciendo porque muchos de estos fenómenos se dan de una forma muy sutil por parte de quien lo ejerce,  haciendo aparentar el abuso como si fuesen cuidados hacia su pareja por amor, por su propio bien y por protegerla. Es común asegurarse así de que nunca salga a trabajar, mucho menos a estudiar, la mantienen lo más alejada posible de personas que podrían ayudarla, o la convence que las cosas que pasan y se hablan dentro del hogar, son cosas privadas y ninguno tiene porqué enterarse.
Muchas veces pensamos que no podemos ni debemos involucrarnos en “problemas de pareja” pero hay muchos casos que no se deben ni se puede ignorar.
Si estás siendo victima de abuso psicológico, emocional o físico, no lo calles, habla con la persona que te sientas más cómoda, pregunta, infórmate, lee, si sientes que algo no es normal, si te sientes aislada y negada de tus derechos como mujer, denuncia, en algunos países el abuso psicológico esta clasificado como un crimen en contra de la integridad física y mental de la mujer abusada, ninguno tiene derecho para matar tus sueños, ni limitar tu progreso, tu vida te pertenece, el mundo es bello y tienes derecho de disfrutarlo.
Denuncia mujer, no calles el abuso psicológico.

lunes, 17 de septiembre de 2012

.... MUJER BELLA, ¿TE CUESTA SONREIR ? ....




Mujer bella, ¿te cuesta sonreír?
Es cierto, hay días que parece que no salga el sol, días tristes y lúgubres… Parece que nada nos pueda hacer sonreír, todo nos da la espalda, nada nos sale bien…
Pero tú como mujer eres demasiado valiosa como para desperdiciar tus días entre llantos y lamentos. Sólo se vive una vez, que sea con una sonrisa en el rostro, una esperanza en el corazón y unos ojos que vean lo bueno que la vida sí nos ofrece.
Muchas veces es difícil sonreír, ¿verdad?
Sí, lo sé, quizás en este mismo momento sientas alguna angustia y estés pasando por un mal momento…
No te preocupes, todo ser humano tiene sus altos y bajos en la vida.
Quizás te parezcan cursis mis palabras, pero no lo son, en la vida siempre hay cosas bellas en las que poder reafirmarnos, no merece la pena pasarla recordando las cosas negativas.
Aunque te parezca cursi, te pido que te concentres un momento e intentes ver a tu alrededor las maravillas que Dios a creado para cada una y todas de nosotras, cosas muchas veces pasan desapercibidas, porque la vida la vivimos demasiado rápido…
¡Disfruta de lo que la vida sí ofrece!
Pon atención a los pajaritos cuando cantan por la mañana, alza tu mirada al cielo y fíjate en el cielo celeste con sus hermosas nubes blancas que se mueven suavemente armando figuras diferentes, respira muy profundo y siente tranquilidad.
Pon atención a los niños jugando y admira su inocencia. ¿Recuerdas cuando tú eras una de esas niñas y sólo pensabas en jugar? Siempre sonriente, siempre contenta sin ninguna preocupación…
Muchas veces buscamos culpables, no los busques más, simplemente retoma tu vida, encuentra el propósito de ella misma, vívelo y disfrútalo.
Cuantas veces te has dicho “hoy seré diferente”, pasa el tiempo y ese propósito queda atrás… Esta vez, empieza por hacer todo lo que un día soñaste y te llenaba de ilusión y felicidad pensando que lo harías.
¿Dónde dejaste esa ilusión?
¡Se optimista!Tú puedes hacer todo lo que te propongas, es importante darte valor a ti misma y animarte a ti misma, no esperes por los demás.
¡No vivas sólo por existir! Disfruta este lindo mundo en el que hay de todo, siempre ve el vaso medio lleno y no medio vacío.
Sonríe mujer bella, porque una sonrisa tuya puede iniciar mucha más felicidad.

martes, 4 de septiembre de 2012

VIVE CON LA EMOCION DE SER MUJER



Las mujeres siempre estamos llenas de sueños, ilusiones, pasiones y esperanzas…
Hay que reconocer que también nos llevamos muchos disgustos, desilusiones y quebrantos del corazón…
Ser mujer es emocionante, cada día está llena de nuevas oportunidades, aprendemos de todas nuestras experiencias, crecemos, maduramos y aprendemos a valorarnos más por lo que somos, mujeres valiosas.
 Tenemos nuevos sueños, nuevas emociones y nuevas decepciones… pero aun con todo estas sensaciones sabemos seguir adelante, aprendemos de nuestros errores, nos equivocamos menos, sabemos amar, ya no acaban con nuestra vida, hacemos frente a los malos amores y sabemos que no podemos cambiar a las personas, lo cual no nos importa porque lo que vale es que nosotras sí que podemos cambiar.
¡Podemos cambiar y ser mejores todavía!
Claro que sí, como todas las cosas de la vida, cambian los gustos, la manera de ver las cosas, escogemos mejor, nos equivocamos menos, amamos más, lloramos menos, reímos más, soñamos más y también hacemos esos sueños realidades.
Lo que no podemos cambiar, lo dejamos; ya no luchamos contra la corriente, seguimos adelante con todos nuestros aciertos y errores porque sólo así vamos aprendiendo a convivir con todos los cambios que año tras año vemos en nuestras vidas.
-Y es que todo puede cambiar, pero lo nunca cambiará serán nuestros sueños, ilusiones y metas-
Y eso es la vida, un constante cambio, un año se va con todas sus tristezas y alegrías, pero viene otro para hacerlo como mejor nos parezca, cada año es una enseñanza, cada caída un aprendizaje y cada amor una nueva ilusión.
Nunca dejes al azar tu destino, busca el amor, busca a las personas que de alguna manera ya son parte de tu vida. Se feliz, completamente feliz, porque a la hora de la verdad es lo único que importa.
Perdona y serás perdonada, eso está escrito y también el perdón te hace libre. Que los demás no lo hagan es algo que no te debe importar, lo valioso está dentro de ti, de tu corazón y allí sólo mandas tú.

jueves, 23 de agosto de 2012

SOLEDADES COMPARTIDAS


Tenemos pareja,
pero nos sentimos solas.
Muchas mujeres nos encontramos en relaciones que no nos llenan, es triste, pero es algo común.
Para encontrar la salida a esta situación, lo primero será crecer en amor propio, aprender a valorarnos y reconocer nuestra situación.
Acompañada, pero sola.
En todos lados, y en todo momento, hay miles de parejas que sufren del síndrome “soledades compartidas”.
Tal vez tú lo padezcas, lo padeciste, o lo padecerás…
Este síndrome al que estamos expuestos todos, no respeta género o religión, es una forma actual y moderna de vivir la soledad personal pero en compañía de otros; en especial de la pareja.
Los síntomas son similares a  los de una gripe –a excepción de la fiebre– desgano, cansancio, falta de estímulo, sensación de pesadez, falta de interés…
No surge por factores genéticos, pero sí ambientales, culturales y domésticos. De las creencias escuchadas en la infancia acerca de que los “demás” pueden salvar nuestra vida, completarla o resolverla.
Buscamos al mejor hombre,
nos conformamos con “uno bueno”.
En la etapa en que salimos del seno de nuestras familias para buscar relaciones y encontrar pareja, muchas mujeres salen a la caza de “la presa perfecta”, según los valores que aprendimos en el hogar.
En muchas circunstancias esos prototipos son alcanzados pero no llegan a encajar lo que idealmente deseaba esa mujer, pero ella con la certeza de que es lo mejor para si misma, acepta establecer una relación duradera con él, y con el paso del tiempo sienten crecer un gran abismo entre ellos.
Esa separación virtual pero existente de interés, valores, modos de pensar el mundo; genera en cada uno de los miembros un vacío, que algunos saben llenar buscando fuera de la pareja lo que creen que no encontraran en ella; y otros se quedan simplemente mirando el hueco que dejó el desencuentro.
Soledades compartidas.
Esa mutilación existencial marca el inicio de la llamada soledades compartidas; “tengo compañía pero no me quitan la soledad”, “tengo una pareja pero no me siento en conexión con ella”, “somos mundos incompatibles pero estamos juntos”.
Cuando estamos inmersos en ella, la angustia, la tristeza y la ira son las emociones que marcan nuestro ser. Sentimos la urgencia de sanar esa herida que nos parte el alma; y nos llenamos de bronca por no poder cicatrizar a tiempo.
¿Cómo salir de esta soledad?
El mejor método es tomar distancia de tu subjetividad y mirar el panorama de forma objetiva; comprender qué es lo que te ha llevado a esa situación que ya no quieres para tu vida; y buscar formas efectivas para resarcir tu modo de vivir.
Tener un baúl repleto de látigos para autoflagelarte y conmiserarte no es la solución. El remedio prescripto es el amor propio.

sábado, 11 de agosto de 2012

¿ QUIEN ERA YO ANTES DE TI ?



¿Quien eras tú antes de estar con el hombre que compartes tu vida? ¿Cómo eras? ¿Tenerle te ha ayudado a ganar confianza en ti misma para emprender los proyectos y sueños que tenías? ¿O has sacrificado tu propia forma de ser para adaptarte a él?
Preguntas así debieras hacernos, no para deprimirnos y amargarnos, sino para motivarnos a cambiar, mejorar y progresar como mujeres valiosas que somos.
Ella llora desesperadamente, pues él no ha regresado a dormir. Hace meses que llega tarde y en silencio. Las miradas cómplices se perdieron hace más de una estación, ya es otoño y todo se recubre de una nostalgia particular. ¿Dónde ha quedado el amor que me tenía? –se pregunta mientras saborea una taza de café negro- ¿Saborear? -Ya no saborea nada, no logra disfrutar de ningún sabor ni olor, ni de ningún momento de la vida cotidiana, ni mucho menos de la idealista. Esa es demasiado gloriosa en relación a la real, revivirla sólo hace estragos en el alma herida. ¿Quién era yo antes de ti? –Se pregunta- ¿Quién?
¿Te has sentido extraviada dentro de una relación amorosa? ¿Se borraron los límites de tu persona para fundirte en la persona amada? ¿Te ha sucedido que aprendiste su deporte favorito, leíste sus libros y te adentrarte en sus gustos culinarios?  ¿De ser tan como esa persona que empiezas a olvidarte de cómo eras tú misma?
A veces crees que eso es el amor: la entrega total y sin garantías; quiero decir, que para amar hay que darse al todo o nada; mas sin embargo, ¿crees que es sano emocionalmente?, ¿crees que de verdad debes darte a todo o nada, sin guardarte algo para ti?
El amor es una fuerza única y maravillosa, que nos vincula, que nos transforma, pero léase bien que hablo de un “nos” es decir un nosotros, y para que esa fórmula existe; debe previamente haber un YO + un TU, bien constituidos ambos, que al fusionarse conformen un NOSOTROS poderoso.
¿Quién eras antes de entrar en esta relación?
¿Una mujer con sueños? ¿Activa? ¿Alegre? ¿Coqueta? ¿Productiva?
Y ¿ahora? ¿Ahora eres más productiva, tienes otros grandes nuevos sueños?
Cuando las mujeres se preguntan en soledad “¿Quién era yo antes?” o están frente a un episodio que pone en alerta la relación, toman conciencia de que han “renunciado” en pos de una creencia absolutista, mucho de lo que la constituían.
Entiéndase bien, es sabido que siempre hay que ceder, pero ceder no significa “dejar de ser una misma” o “empezar a ser como el otro”. Ceder es estar dispuesta a las negociaciones, a los acuerdos y cumplirlos.
El amor no es un sacrificio, es un vuelo hacia un cielo transformador.